Pesando en la balanza del amor, la ciencia y la conciencia. Fue tu condena a un nudo de dolor, estúpida sentencia, y es que tú eres lo que más quiero y sin ti la vida es un cero.
La ignorancia de los demás vestida de puritana y de santa moral hablaba de divino castigo, y la vergüenza al que dirán te empujó hasta que colgabas al final tu cuerpo de una cuerda en el desván ahogando los sentimientos y muchos momentos más de amar.
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